La venta y consumo de carne canina fue una industria que operó sin regulación durante años y que hoy atraviesa un profundo cambio cultural.
Corea del Sur atraviesa una transición histórica tras la aprobación de una ley que prohíbe el consumo de carne de perro, una normativa que comenzará a regir plenamente en febrero de 2027. Sin embargo, el proceso de cierre de granjas y mataderos ya está en marcha y ha abierto un fuerte debate sobre el destino de miles de animales criados para consumo.
Según pudo saber Notas de Actualidad, la medida establece sanciones de hasta tres años de prisión para quienes continúen con la actividad una vez que la prohibición entre en vigencia, aunque el Gobierno implementó un sistema de compensaciones económicas para facilitar el cierre de los establecimientos.
Compensaciones y cierre anticipado de criaderos
Como parte del plan de transición, el Estado ofrece hasta 600.000 wones (unos 390 dólares) por cada perro descartado y asistencia para el cierre de las granjas.
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“Nuestra función es verificar que los perros no estén en las fincas o mataderos antes de entregar la compensación”, explicó a la agencia AFP un funcionario surcoreano.
Según datos oficiales, de entre 400.000 y 450.000 perros criados para consumo en 2024, actualmente quedarían alrededor de 20.000, en un proceso acelerado de reducción del sector. Además, más del 82% de las 1.265 granjas registradas ya habrían anunciado su cierre, de acuerdo con el Ministerio de Agricultura.
Dónde están los perros: el gran interrogante
El avance de la ley abrió una pregunta central: qué ocurrió con los perros que estaban en criaderos antes del cierre del sector.
En varias zonas del país, como en Pyeongtaek —al sur de Seúl— incluso se registran mataderos abandonados, lo que alimenta la incertidumbre sobre el destino de los animales.

Cifras obtenidas por legisladores indican que hasta febrero de este año solo 623 perros fueron adoptados y menos de 500 fueron enviados a refugios, lo que deja un amplio margen sin explicación clara sobre el resto.
Organizaciones de protección animal sostienen que la mayoría habría sido sacrificada. “Si numerosos perros rescatados hubieran entrado a programas de adopción, lo sabríamos”, señaló Kim Young-hwan, de la organización CARE. “No vimos campañas de adopción de gran escala”, agregó.
Críticas y versiones enfrentadas
Mientras grupos animalistas denuncian la falta de mecanismos de rescate suficientes, algunos excriadores cuestionan la transición.
“Creo que la prohibición de la carne de perro es una traición”, afirmó un excriador identificado como Ju Yeong-bong, quien aseguró que la medida se aplicó sin suficiente acompañamiento para el sector.
Otros actores del sector reconocen que, ante la falta de alternativas, muchos animales podrían haber sido sacrificados durante el proceso de cierre.
“Tal vez ya fueron comidos”, admitió el propio excriador en declaraciones recogidas por AFP.
Un cambio cultural en la sociedad surcoreana
La carne de perro ha sido consumida tradicionalmente en Corea del Sur, especialmente entre personas mayores y en zonas rurales. Sin embargo, su consumo ha caído de forma sostenida en las últimas décadas, especialmente entre los jóvenes, que consideran a los perros principalmente como mascotas.
Aunque no existen estadísticas precisas recientes, se estima que hoy representa una práctica minoritaria dentro de los 51 millones de habitantes del país.
Una industria sin regulación durante décadas
El cambio legal también expone una situación estructural: durante años, la industria operó en un vacío normativo.
El abogado Park Joo-yeon, del grupo de derechos animales PNR, explicó que los perros nunca fueron clasificados como ganado en Corea del Sur, lo que permitió su crianza y sacrificio sin estándares claros de bienestar animal.
De acuerdo con organizaciones de protección, los métodos de sacrificio utilizados históricamente incluyeron electrocución, ahorcamiento o golpes, lo que ha sido fuertemente criticado por activistas.
Un cierre que deja más preguntas que respuestas
Con la ley ya en marcha y la cuenta regresiva hacia 2027, Corea del Sur avanza hacia el fin del consumo de carne de perro. Sin embargo, el proceso de transición deja abiertas dudas sobre el destino final de miles de animales y sobre la capacidad del Estado para garantizar una reconversión ordenada del sector.
Mientras el gobierno asegura que el sistema de compensaciones y control avanza, organizaciones animalistas insisten en que el paradero de una parte importante de los perros criados para consumo sigue sin estar del todo claro.
